martes, marzo 31, 2015

Una de cada cuatro adolescentes sufre acoso psicológico del novio

IOLANDA MÁRMOL

Son los novios mordaza. Adolescentes, hipercontroladores y desconfiados. Ejercen de inspectores de sus chicas, rastrean sus huellas en las redes sociales, les inspeccionan el móvil, sospechan infidelidades, se enfadan si las ven hablando con otro y luego las tratan con indiferencia. Ellas han de pedir permiso para poder ir solas y se organizan para complacerles. Los expertos lo denominan "violencia psicológica de control" y en España afecta ya al 25% de las adolescentes, según concluye la Macroencuesta Violencia contra la Mujer 2015, que ayer se presentó en Madrid.

Se trata de una prevalencia elevada, que duplica ampliamente la tasa media de este tipo de acoso, situada en el 9,6%. Las cifras pueden parecer alarmantes, pero para los expertos no constituyen ninguna sorpresa, puesto que llevan tiempo detectando la agudización de esta tendencia. "Aun me parece poco, podríamos decir que es casi el doble, porque la combinación de la adolescencia, el mito del amor romántico y el uso de las redes sociales favorece que haya muchos jóvenes susceptibles de comportarse de este modo", explica Edurne García Corres, terapeuta familiar, que subraya que esta tendencia es más frecuente en personas que padecen déficits de autoestima y problemas de inseguridad.

¿Es probable que un novio acosador se transforme en un maltratador físico? Los psicólogos consideran que depende de cómo se gestione el hábito. Si ese chico tiene un referente adulto que le haga ver que no es normal, que la confianza en la pareja ha de estar por encima del control, no tiene por qué ser un antecedente de maltratador. Pero si su entorno lo favorece, puede llegar más allá y empezar con violencia sobre los objetos, que es un precursor de la violencia sobre otras personas, asegura García Corres.

CONDESCENDENCIA 

Los especialistas analizan la evolución del fenómeno, alertados sobre todo por la condescendencia con que la sociedad parece aceptarlo, como si el abuso de control no supusiese un episodio de violencia machista. Desde el Gobierno reconocen el peligro. El ministro de Sanidad, que acudió a la presentación del estudio, admite que hay "mayor tolerancia y menor alerta" hacia los novios mordaza y controladores.

La magnitud del problema se puso de relieve en otro estudio de percepción de la violencia machista, publicado en enero, en el que el 33% de las mujeres entre 15 y 29 años admitían que les parecía inevitable o aceptable la violencia de control.

Los datos del estudio son un avance de resultados, pero entre las cifras que se han hecho públicas sorprende la comparativa de casos de maltrato que se establece con la Unión Europea (UE). Atendiendo al estudio, las mujeres españolas que a lo largo de su vida han sufrido violencia física o sexual es del 12,5%, mientras que en la UE este índice alcanza el 22%. El Gobierno atribuyó ayer esta ventaja comparativa al buen hacer de la administración, justo el día en que se conocieron dos nuevas muertes por violencia machista. "En España la prevalencia es más baja y eso demuestra que las políticas públicas funcionan", alardeó el ministro. En la misma línea, la delegada del Gobierno para la violencia de género, Blanca Hernández, se jactó de que Noruega ha solicitado asesoría al Ejecutivo de Rajoy para legislar sobre violencia machista.

LOS NIÑOS DELANTE 

Uno de los datos más arduos que constata el estudio es que el 63,3% de los niños está presente o escucha los episodios de maltrato, y de ese porcentaje, la inmensa mayoría son menores de edad (el 92,5%). Además, el análisis refleja que en 6 de cada 10 casos el hombre que ejerce violencia contra la mujer lo hace también contra sus hijos.

2.600.000 miedos

RAFAEL J. ÁLVAREZ

Dos millones y medio de mujeres en España han sufrido golpes o violaciones a lo largo de su vida. Si contraemos el tiempo al último año, la estadística cuenta que hoy unas 540.000 están padeciendo violencia física o sexual por parte de sus parejas o ex parejas varones. Pero el gran bloque de esas víctimas es un magma invisible: el 68% de las maltratadas no denuncia su situación o no es detectada por su entorno. Y envolviéndolo todo, el miedo. "¿Con qué frecuencia ha tenido o tiene usted miedo de su pareja actual o parejas pasadas?"... Más de dos millones y medio de mujeres contestan que lo tienen, que les está pasando, que sí. O sea, 2.600.000 miedos.

Los datos están en la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2015, presentada por el Gobierno ayer, unas horas después de que en Alhaurín de la Torre (Málaga) se descubriera el cadáver de una mujer asesinada por su marido suicida y casi al mismo tiempo en que un hombre mataba a su esposa a tiros en Lérida. Es decir, siete asesinadas en lo que va de año y seis huérfanos nuevos. El miedo.

El estudio de 2015 es la quinta entrega desde 1999, una macroencuesta que los distintos Gobiernos y el CIS elaboran cada cuatro años, pero que nunca han contado con parámetros absolutamente iguales.

La conocida ayer mejora algunos datos de la de 2011 -el 77,6% de las víctimas ha conseguido salir de la violencia, cinco puntos porcentuales más que hace cuatro años-, pero hace difíciles las comparaciones reales. Entre otras cosas, porque incluye a mujeres de 16 y 17 años, pregunta sobre violencia a lo largo de la vida y no en la última década y hace referencia a "circunstancias concretas y no a percepciones subjetivas, lo que refleja un aumento del maltrato", en palabras de Blanca Hernández, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, que ayer fue desgranando los datos ante la mirada de un centenar de periodistas, políticos y asociaciones de mujeres y el rostro grave del ministro Alfonso Alonso.

Millones de víctimas

"Es una radiografía de la violencia mucho más precisa", sentenció Hernández. "La encuesta demuestra que la violencia de género no está en retroceso. Los recortes del Gobierno hacen más vulnerables a las mujeres", subrayó la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Montón.

Con las cautelas que imponen los cambios de criterio estadístico, uno de los datos clave, la violencia física o sexual a lo largo de la vida, experimenta un incremento respecto a 2011. Entonces afectó al 10,8% de las mujeres y ahora al 12,5%. En aquella ocasión, el Gobierno socialista ofreció cifras absolutas (593.000 víctimas físicas o sexuales sólo en el último año), pero ayer el Ejecutivo popular no quiso hacerlo, amparándose en que la presentación era un "avance de resultados" y que "no son extrapolables a números absolutos".

Sin embargo, EL MUNDO ha cruzado los porcentajes de la Macroencuesta con las tablas poblacionales por sexo y edad del INE y ha obtenido cifras de violencia machista que se calculan en millones y en cientos de miles. Y eso vale para las cinco violencias medidas en el estudio: la psicológica de control, la psicológica emocional, la económica, la física y la sexual. España está en todas por debajo de la media de la UE. Excepto en la sexual.

El dato cuantitativo más alto es el de la "violencia psicológica de control", en la expresión utilizada por el Gobierno para la Macroencuesta. Es decir, hombres que impiden que sus mujeres se relacionen con sus amigos, amigas o familiares, que insisten en saber dónde está la mujer en cada momento, que la ignoran o la tratan con indiferencia, que se enfadan si habla con otro hombre o mujer, que sospechan injustificadamente que le es infiel o que la obligan a pedirle permiso para ir a algunos lugares, como un centro de salud o cultural. Cinco millones de mujeres -una de cada cuatro españolas o extranjeras residentes aquí- ha sufrido esa violencia a lo largo de su vida. Y casi dos millones (1.840.000) en 2014.

Menos numerosa pero más grave aún es la que el estudio llama "violencia emocional". Los insultos, los menosprecios en público, las intimidaciones a gritos o rompiendo cosas, las amenazas de dañarla a ella o a alguien que ella quiera los han padecido 4.380.000 mujeres (el 21,9%) durante su vida. Más de un millón y medio (el 7,9%) en la actualidad.

La violencia física se concreta así: "Le ha abofeteado o tirado algo que le pudiese hacer daño; le ha empujado, agarrado o tirado del pelo; le ha golpeado con el puño u otra cosa que pudiera dañarla; le ha dado patadas, arrastrado o pegado; le ha intentado asfixiar o quemar, o le ha amenzado con usar o ha usado una pistola, cuchillo o arma contra usted". Dos millones de mujeres contestaron "sí"; 360.000 en 2014.

En el sondeo, la violencia sexual ha medido estas situaciones: "Le ha obligado a mantener relaciones sexuales cuando usted no quería, le ha forzado a realizar prácticas sexuales que usted no deseaba o que le resultaban degradantes o humillantes, o le ha obligado a mantener sexo contra su voluntad sujetándole o haciéndole daño". Y también si la mujer ha tenido sexo sin desearlo "porque tenía miedo de lo que él le podría hacer si ella se negaba". Alguna de esas conductas o todas ellas las han sufrido 1.620.000 mujeres en España a lo largo de su vida. Y, según la Macroencuesta, 280.000 durante 2014.

Una de las violencias menos contadas, la económica, ha afectado a 2.160.000 mujeres en sus vidas; medio millón hoy. Eso se traduce en que el hombre se niega a darle dinero para el hogar cuando sí lo hay para otras cosas, le impide tomar decisiones relacionadas con la economía familiar o realizar compras de forma independiente o no le permite trabajar o estudiar fuera de casa.

Todas las cifras suben si la mujer es discapacitada o joven. Un 23% de mujeres con 33% o más de discapacidad ha padecido o padece violencia física o sexual. Y la psicológica de control en el último año se dispara si hablamos de chicas entre 16 y 19 años (25%) respecto a la media general (9,2%). "La violencia de género es una práctica extremadamente cobarde. Cuanto más vulnerable es la mujer, más en riesgo está, como los casos de las mujeres con discapacidad y las jóvenes. Y ellos, los jóvenes, que son candidatos a repetir la violencia", dijo ayer el ministro Alonso. Como los hijos. El 64% de las madres que padecieron violencia cuentan que ellos también la sufrieron.

Y, en todas las edades, el miedo. No es el mismo que el que algunos hombres dicen sentir, siempre medio en broma, de sus mujeres. El miedo de la violencia machista es el miedo a la agresión, a la amenaza, a la violación legal, a la ira, al destrozo de objetos, al azote a los hijos, a la misma muerte (más de 700 asesinadas en los últimos 10 años)... Ese pánico lo ha sentido o lo siente el 13% de españolas y extranjeras que viven aquí, 2,6 millones de mujeres.

Vía El Mundo

lunes, febrero 23, 2015

La maltratada de 1624 que sí ganó el pleito



Por NEREA RIESCO

El día que Jerónimo de Jaras arrancó, a golpe de patadas en el vientre, en plena calle, la criatura que Francisca de Pedraza llevaba en las entrañas, ella, de forma unilateral y sin consultarlo con nadie, decidió que había llegado el momento de considerarse liberada de las promesas que le hizo frente al altar cuando se casaron.

De poco sirvieron los consejos del párroco de la cervantina Alcalá de Henares (Madrid) en los que le indicaba que a este mundo se venía a sufrir y que semejante decisión la abocaría al fuego eterno. Eso no le asustaba; en el infierno ya vivía desde que dejó el convento donde fue educada por las monjas complutenses para pasar a estar tutelada por el que sería su marido. Estaba convencida de que las calderas de Pedro Botero no podían ser tan crueles como aquel hombre que hacía gracietas en la taberna entre vaso y vaso, ese dicharachero que se transformaba en un monstruo al llegar a casa borracho, mientras le escupía en la cara lo mala madre y esposa que era, tirándole al suelo el plato de lentejas, asegurándole que ni para cocinar, ni para un revolcón servía.

No parecía sencillo de alcanzar el deseo de Francisca de liberarse de su marido. A fin de cuentas era huérfana de padre y madre y le costaba trabajo creer que las monjas estuvieran dispuestas a aceptarla de nuevo teniendo en cuenta la grave ofensa al sagrado vínculo del matrimonio que pensaba cometer. "En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, hasta que la muerte os separe...", había jurado.

La muerte, una tentadora idea que más de una vez se le pasó por la cabeza. Demasiado fácil quizá. ¿Qué sería de sus hijos si hacía eso? Los dejaría en manos de aquel maltratador que jamás se había sentido tentado a otorgarles una caricia. Era como si Jerónimo de Jaras viese en aquellas criaturas una prolongación de ella misma, y ya empezaba a atisbarse la animadversión que le provocaban sus gritos infantiles, sus carreras y sus llantos nocturnos. No podía dejarles solos con él.

Un día Francisca vio con claridad la solución: acudiría a la justicia ordinaria. La justicia, como su propio nombre indicaba, debía ayudarla en una situación tan injusta. Pero pronto su dicha se convirtió en desencanto. Le explicaron que ellos no eran competentes para tratar de asuntos que tenían que ver con vínculos tan sagrados como el del matrimonio, así que la remitieron a la justicia eclesiástica. Y Francisca, que a esas alturas se sentía incapaz de seguir compartiendo su vida con semejante cafre, que llevaba ya un buen tiempo intentando sortear sus palizas pasando desapercibida, hablándole lo justo, caminando por la casa sin hacer ruido, como una sonámbula de algodón, cumpliendo con cada una de las tareas del hogar sin un aspaviento, sin una queja o un mal gesto, se presentó ante la jurisdicción eclesiástica con las pruebas que demostraban cómo su marido se excedía en las palizas.

Ante el tribunal se desabrochó el jubón y la camisa y mostró, llena de pudor, su maltrecho cuerpo cuajado de moratones. Tras el estupor inicial, y con semejantes pruebas ante sus ojos, los eclesiásticos no pudieron quedar indiferentes. En una sentencia sin precedentes [la reproducimos] recomendaron a Jerónimo que fuese "bueno, honesto y considerado con la demandante, y no le haga semejantes malos tratamientos como se dice que le hace".

Pero las recomendaciones eclesiásticas no surtieron el efecto deseado por Francisca ya que, al llegar a casa, Jerónimo le propinó tal paliza por chivata que la dejó medio muerta, tirada en el suelo de la cocina, con el alma poco afianzada al cuerpo, preguntándose si no sería mejor encontrar la libertad en el más allá, ya que era evidente que en el más acá jamás la conseguiría.

Y entonces, como si el mismo Dios hubiera recibido el mensaje, un rayo de iluminación le indicó el camino. Se decidió a solicitar al nuncio del Papa en tierras de España que llevase su pleito a la jurisdicción universitaria; el único lugar en el que ella consideró que alcanzaría la justicia que llevaba más de cinco años buscando. A fin de cuentas, la Universidad estaba constituida por hombres sabios. Y así fue, en la corte de justicia de la Universidad de Alcalá se celebró un sorprendente pleito de divorcio. Francisca de Pedraza, mujer y madre, contra su maltratador y esposo: Jerónimo de Jaras. Al frente del tribunal, por suerte para ella, estaba una de las personalidades más ilustres de la Universidad: Álvaro de Ayala, el primer rector graduado en ambos derechos: el canónico y el privado.

Él, tras estudiar el caso, escuchar a la demandante, a los testigos de la brutal paliza en la que Francisca perdió al hijo que esperaba y observar las marcas que años de vejaciones habían dejado en el cuerpo de la mujer, decidió dictar una sentencia pionera y ejemplar. Francisca de Pedraza obtenía así el divorcio, lo cual le permitía no vivir bajo el mismo techo que Jerónimo de Jaras; su cruel maltratador. Pero eso no fue todo, su marido tenía que devolver la dote que recibió el día de su matrimonio y le prohibía que ni él, ni nadie relacionado con él, pudiera hacerle algún mal ni se acercase nunca más a Francisca. Desde ese mismo instante, ya no tenían nada que ver el uno con el otro. En el año 1624, al fin se le hizo justicia.

Nerea Riesco es novelista. Esta historia aparece en el libro "Una alcalaína frente al mundo. El divorcio de Francisca de Pedraza", de Ignacio Ruiz Rodríguez y Fernando Bermejo Batanero (Ediciones Bornova)

La sentencia del tribunal eclesiástico

1. En el pleito y causa de divorcio que ante nos ha pendido y pende, entre partes, de la una actora demandante, Francisca de Pedraza, y de la otra reo demandado, Jerónimo de Jaras, su marido, vecinos de esta villa, y el fiscal mayor de la Audiencia y Corte Arzobispal de ella, que se dio la voz y salió a la causa, y sus procuradores en sus nombres.
2. En el nombre de Cristo invocado.
3. Fallamos que la dicha Francisca de Pedraza probó su acción y demanda, como la convino, para lo que de ello se hará mención, y el dicho Jerónimo de Jaras, su marido, y el fiscal mayor no haber probado cosa alguna de sus excepciones y defensas, en cuya consecuencia debemos de amonestar y amonestamos, mandar y mandamos, al dicho Jerónimo de Jaras que de aquí adelante trate a la dicha su mujer con mucho amor, y la de vida honesta y maridable, y el sustento, vestido y demás necesario, como es obligado, y no le haga semejantes malos tratamientos como los que se dice le ha hecho, con apercibimiento que no lo cumpliendo así, procederemos contra él por todo rigor de derecho, y haciendo el dicho Jerónimo de Jaras caución juratoria y dando fianza llena y abonada en cantidad de 600 ducados dentro de seis días de la notificación de esta sentencia, de que tratará bien a la dicha su mujer y le dará todo lo necesario. Mandamos a la dicha Francisca de Pedraza vaya a hacer y haga vida maridable, con el dicho su marido y le respete y obedezca como es obligación, con apercibimiento que se procederá contra ella con todo rigor de derecho, y pasado el dicho tiempo y no dando el dicho Jerónimo de Jaras las dichas fianzas y haciendo la dicha caución, reservamos a nos del proveer justicia y lo que más convenga, sobre el divorcio, pedido por parte de la dicha Francisca de Pedraza, y por esta nuestra sentencia definitiva, juzgando así lo pronunciamos y mandamos, sin haber condena en costas.
4. Licenciado Lorenzo de Yturrizarra (rúbrica).

Fuente El Mundo

martes, enero 20, 2015

Una juez ordena devolver a la hija de una víctima de violencia de género con su abuela materna

Un juzgado ha ordenado devolver con la abuela materna a una menor hija de una mujer asesinada en Orihuela (Alicante) en un caso de violencia de género registrado el pasado año. La niña, de 3 años, residía con su tía paterna, hermana del presunto asesino, después de que la Generalitat, que tiene la tutela, la entregase en acogida en detrimento de la familia de la víctima. 

El auto del Juzgado de Primera Instancia número 8 de Alicante, deja provisionalmente sin efecto la resolución administrativa de la Dirección Territorial de la Conselleria de Bienestar Social del 27 de noviembre de 2014, que establecía el cese del acogimiento por parte de la abuela, y decreta que sea reintegrada a ésta "de manera inmediata", medida que ya ha sido ejecutada, según fuentes próximas al caso. 

La Generalitat declaró de urgencia el desamparo de la menor el 12 de agosto del pasado año, ocho días después de que Yolanda Aniorte, de 39 años, fuera hallada muerta en un piso del barrio oriolano de Capuchinos. El cadáver presentaba fuertes golpes en la cabezacausados con una especie de maza y el presunto asesino, su compañero sentimental, se había dado a la fuga. El sospechoso, identificado como Juan Antonio M.M., de 37 años, fuedetenido en Murcia al día siguiente, 5 de agosto, por agentes del Cuerpo Nacional de Policía. 

La pareja tenía una hija pequeña -la menor ahora tutelada- que se encontraba en casa de un familiar en el momento del crimen, mientras que la víctima tenía otro hijo fruto de una relación anterior. Tras la declaración de desamparo, la Conselleria entregó a la hija de la fallecida a su abuela en régimen de acogimiento familiar mientras analizaba quién era la persona más idónea para hacerse cargo de la niña. 

El pasado 27 de noviembre, la Dirección Territorial de Bienestar Social cesó el acogimiento con la familia materna y entregó a la menor con la hermana del presunto homicida, quien se encuentra en prisión preventiva en la actualidad. Esa decisión se basó en un informe emitido por los servicios sociales del Ayuntamiento de Orihuela, que establecía la idoneidad de la tía paterna para encargarse de la pequeña en detrimento de su abuela materna. 

Sin embargo, la responsable del juzgado de Primera Instancia 8 de Alicante, María Luisa Carrascosa, discrepa de las conclusiones de ese informe y ha suspendido cautelarmente la resolución administrativa. 

En su auto, dictado el pasado 23 de diciembre tras la celebración de una vista, la juez afirma no entender por qué el informe "es mucho más amplio respecto" de la abuela y "demasiado somero" en cuanto a la tía, algo que se plasma en el número de entrevistas y visitas domiciliarias recibidas por una y otra por parte de los técnicos. 

Recuerda la magistrada que no hay objeción alguna en cuanto a los medios y la vivienda con que cuentan ambas para atender a la menor, pero tampoco se ha acreditado hechos esgrimidos para cesar el acogimiento con la abuela como que otros miembros de su familia pernoctasen en su domicilio. 

Además, esta última tiene "un empleo estable", es "receptiva al apoyo y orientación de los servicios sociales" y tiene en acogimiento otra nieta de 15 años en la actualidad "sin que se haya puesto objeción alguna por parte de la Administración", por lo que "no se acierta a entender el motivo por el que pueda considerarse idónea en este momento para un acogimiento pero no para el otro", continúa en el auto. 

De igual modo, añade la juez, "no existe motivo alguno para separar" a la pequeña tutelada de su hermano de 10 años, que pasa mucho tiempo en casa de su abuela materna "y tiene un buen rendimiento escolar y personal a tenor de la declaración testifical de su tutor". 

La magistrada también califica de "sorprendente" que la Conselleria recabase del padre su "consentimiento para el acogimiento familiar con los tíos paternos" cuando se encuentra en prisión preventiva como presunto autor del asesinato y se halla "incurso en causa de privación de la patria potestad". 

En definitiva, el auto establece que la resolución administrativa del 27 de noviembre de 2014 no aporta "ninguna motivación", es "una copia literal" de la que se dictó el 12 de agosto anterior y la Generalitat "no ha valorado correctamente las cualidades" de la abuela materna, por lo que dictamina que la niña sea devuelta a su abuela hasta que se realice una nueva "valoración adecuada de ambas familias por parte de los servicios sociales". 

Fuente El Mundo

miércoles, enero 14, 2015

Cortos para prevenir la violencia de género

La Delegación de Gobierno e Ibercaja presentaron ayer el primer certamen de cortometrajes  para concienciar sobre el problema de la violencia de género. 

El delegado, Gustavo Alcalde, explicó que el objetivo del concurso es "formar, prevenir y sensibilizar a los jóvenes contra esta lacra", entre los que, según la directora de la obra social de Ibercaja, Teresa Fernández, se viene detectando una "creciente tendencia al control y al maltrato psicológico". Por esto, aseguró Alcalde, "las fórmulas coercitivas son necesarias, pero la solución para atajar el problema llegará únicamente desde la educación". 

En este sentido Fernández citó un proverbio usado por el filósofo José Antonio Marina, "para educar a un niño se necesita a toda la tribu" que habla de la necesidad de implicación de la sociedad en conjunto. 

Los alumnos pueden participar a partir de los 10 años, edad en la que "ya son conscientes de las relaciones que mantienen con los demás" explicó Fernández. Se dividirán en tres categorías, la primera para alumnos 5° y 6° curso de primaria, la segunda para toda la ESO y la tercera para ciclos de FP, tanto medios como superiores. En cada una de ellas se premiará a los centros que presenten el mejor corto con 1.500 euros y al segundo mejor con 1.000, a gastar en material educativo.

I. ARASANZ

martes, enero 13, 2015

Violencia machista de toda la vida

Educadas en el machismo, crecidas en la naturalidad de la agresión, minadas de autoestima... Más de un millón de mujeres mayores de 65 años revela haber sufrido violencia de género en su vida, casi 300.000 en el último año. Lo dice la estadística, pero en el sótano de las cifras, escondidas, hay más. Las que lo callan, lo perdonan o ni lo identifican. Es la violencia machista en la última edad, la gran bolsa oculta del maltrato de género

«Mi marido me ha dado una bofetada o me ha empujado alguna vez, pero eso no es maltrato. Maltrato es que te dé una paliza», contestaban muchas en una gran encuesta realizada por el Gobierno en 2006. «¿Qué van a pensar mis hijos si me separo? ¿Dónde voy a ir ya, si no sirvo para nada?», le dijo no hace mucho a su psicóloga una señora de 70 años, los mismos que la asesinada de ayer y tan encanecida de violencia como ella, en el estreno de su terapia... Mujeres mayores que parecen viejas de más.

La macroencuesta de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género en 2011 es la última gran aproximación estadística que se ha hecho sobre el fenómeno más allá del maltrato que llega a los juzgados.

El trabajo arroja datos inquietantes sobre la violencia machista en España, como el de que el número de mujeres que la han sufridoalguna vez en la vida es de 2.154.706. Es decir, casi el 11% de las mujeres que viven en España. Trasladada al último año, la cifra llega casi a las 600.000, el 3% de la población femenina.

Cuando la investigación estudia los grupos de edad desvela que el de mujeres mayores de 65 años es el que menos manifiesta sufrir o haber sufrido violencia machista. Y, pese a ello, cuando a esas mujeres se les pregunta por violencia recibida alguna vez en la vida contesta que sí el 6,7%. O sea, 1.324.452 mujeres. Y en el último año, 276.751, el 1,4%.

«En esa cifra del último año influyen dos factores: la viudedad y el alto porcentaje de las mujeres que han logrado salir de la violencia. Llega un momento en que hay más crítica, la mujer dice basta. Pero también aumenta el riesgo». Habla el forense Miguel Lorente Acosta, que dirigió aquella macroencuesta como último delegado del Gobierno socialista contra la Violencia de Género.

¿Por qué las mujeres mayores son las que menos revelan su maltrato? Miguel Lorente: «Porque experimentan una normalización de la violencia. Y van admitiendo como normales elementos de mayor intensidad. Lo que antes era un empujón, ahora es una paliza. Lo llegan a justificar sobre motivos usuales o a considerarse ellas responsables.

Es el grupo de mayor vulnerabilidad, el que tiene más dependencia emocional, física y hasta económica. Y menos oportunidades para rehacer su vida».¿Por qué las mujeres mayores son las invisibles de la violencia de género?

La psicóloga clínica Susana Enciso lleva un manojo de años rehabilitando víctimas y reconstruyendo vidas en un centro de recuperación integral de mujeres maltratadas. Y tiene respuestas: «Han sido educadas en el machismo; la mujer en casa, las decisiones importantes las toma él... Además, llevan tantos años de violencia que la han normalizado, aunque les sigue dañando igual.

La violencia forma parte de su vida. Hay mujeres con 40 años de humillaciones y desvalorización a cuestas. Les han devuelto un reflejo de ellas mismas que les hace sentirse muy pequeñas. Tienen las fuerzas limitadas y una sensación de autoeficacia muy baja. Ellos les han convencido de que no pueden ser nada por sí solas». «Pero nadie -prosigue esta experta- se dirige a ellas, no hay campañas específicas

Es como si no existieran. La sociedad debe darles respuestas y ayudas reales, ofrecerles un lugar en el que no haya que partir de cero a una edad tan avanzada». En la vida de las mujeres mayores violentadas hay un momento crítico. Susana Enciso: «La jubilación de él. Los hijos se han ido de casa, él tiene todo el día por delante y ya no hay nada que le frene. Recuerdo una mujer que me lo dijo todo en una frase: 'Se acabó mi libertad condicional'».

Fuente El Mundo

jueves, diciembre 11, 2014

El test que valora el riesgo de las maltratadas será modificado

El Gobierno lleva varias semanas probando en algunas comisarías un nuevo y modificado cuestionario policial de valoración de riesgo de las víctimas de violencia de género, cuyo sistema actual levanta críticas entre los expertos: es "como tirar una moneda al aire", dice la psicóloga forense de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid; "debe cambiarse, porque la asignación automática de calificación no ha funcionado", sostiene el Sindicato Unificado de Policía (SUP); "hay que incluir en los protocolos y comunicar al juez los informes sanitarios y de atención social o psicológica para completar una evaluación relevante de riesgo", reclama el PSOE. Y hasta la propia delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández, remueve la configuración actual: "Las valoraciones de riesgo tienen que hacerse de forma más frecuente para proteger durante más tiempo a las víctimas del maltrato machista".

Bajo la idea de una nueva versión 4.0 (la última actualización, la 3.1, se desarrolló en noviembre de 2010), los ministerios de Interior y Sanidad e Igualdad han elaborado un cuestionario piloto que incluye indicadores de situaciones de especial vulnerabilidad, como la discapacidad, e incorpora preguntas sobre nuevas tecnologías y uso de redes sociales, situaciones laborales del agresor y la víctima o temas relacionados con los hijos. Las primeras previsiones del Gobierno apuntaban a la implantación del nuevo cuestionario durante el primer semestre de 2015, pero podría retrasarse al segundo "por la complejidad técnico-científica de esta actuación", según la respuesta que Interior dio recientemente a la diputada socialista Ángeles Álvarez.

Los datos incluidos en el último informe del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ contaban que 14 de las 15 mujeres asesinadas este año que habían denunciado a su agresor contaron con valoraciones de riesgo bajo o no apreciado, lo que implica un determinado y menor nivel de protección policial. Junto a ello, en un informe enviado en marzo a Ángeles Álvarez, el Gobierno admitía que las valoraciones de riesgo alto o extremo (las que implican una vigilancia exhaustiva y que llega a poder abarcar las 24 horas del día) han bajado un 30% en los últimos tres años.

En ese mismo periodo, las valoraciones de riesgo extremo descendieron asimismo de forma espectacular: hasta un 46%. Según los datos del VI Informe anual del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, donde están presentes varios ministerios, colectivos de mujeres y representantes autonómicos, si en 2010 se hicieron 94.979 valoraciones policiales de todo tipo de riesgo, en todo 2013 cayeron hasta las 64.112. De ellas, sólo 16.015 fueron catalogadas como de riesgo medio o alto a lo largo del año pasado, frente a las 31.691 que se consideraban así en 2010.

Los exámenes de peligro son realizados por los agentes de policía o Guardia Civil a las mujeres que presentan una denuncia y se elaboran según un cuestionario que incluye varios niveles de riesgo por cada asunto sobre el que se pregunta. En función de las contestaciones de la mujer, el agente va rellenando el cuestionario, que una vez finalizado es analizado automáticamente por el ordenador. La experiencia de los policías especializados en violencia machista cuenta que, ante respuestas no muy claras, muchos de ellos eligen una casilla alta "para que la calificación no se quede corta". Sin embargo, eso no siempre ocurre así, y la calificación puede variar sustancialmente de la realidad.

Javier Estévez, portavoz del SUP, señala que "hay preguntas muy cerradas, pero otras no tanto", lo que permite a la víctima, que está nerviosa, "dar una contestación no del todo veraz". "Esto incluye un elemento distorsionante", explica.

Al diagnóstico informático que resulta tras rellenar el cuestionario, los agentes pueden añadir una valoración subjetiva. Pero el problema está en que muchas veces este juicio se realiza "por policías no especializados en violencia de género", ya que el servicio de atención a las víctimas no funciona las 24 horas del día.

Serafín Giraldo, portavoz de la Unión Federal de Policía, coincide con el SUP en que "hay que revisar los criterios de esa máquina de asignación". Recuerda que, al final, "el policía puede quitar o añadir cosas, pero es un mero transmisor, porque quien hace la valoración es un juez".

"El cuestionario tiene un agujero importante, porque está realizado por personas que no tienen ni cualificación ni conocimientos sobre la evaluación conductual. Es como tirar una moneda al aire", asegura la psicóloga forense de los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid, Rocío Gómez Hermoso. Desde una experiencia de más de 30 años, dice que los retoques en los cuestionarios responden a un enfoque "publicitario, para que parezca que se está haciendo algo, aunque en realidad no es efectivo y no tiene calidad".

"No son adecuados, porque tienen una sensibilidad inferior al 50%, es decir, que dejan fuera a muchas personas peligrosas que no son captadas", indica a Europa Press.

Gómez recuerda que existe otro protocolo de evaluación, el impulsado por el Ministerio de Justicia en 2012 y elaborado por un psicólogo para que los médicos forenses de los juzgados, si los hay, lo apliquen. La experta reseña que ya en inicio fue muy criticado por los colegios y asociaciones profesionales de Psicología, por tener una sensibilidad inferior al 45% y estar a cargo de personal no experto. "Un médico no puede hablar de la peligrosidad de una conducta porque no es un psicólogo. Como no nos quieren pagar a los psicólogos ni las guardias ni el reconocimiento profesional, nos dicen que eso lo hace el médico que sí tiene la guardia concedida. El médico o no lo aplica porque reconoce que no sabe hacerlo, o lo aplica mal o le cede la evaluación a la policía", detalla.

En muchos casos, ni siquiera está ese médico, ya que las unidades de valoración forense que, según la ley, deberían estar a disposición de todos los juzgados de violencia sobre la mujer, no se han generalizado, de modo que son muchos los jueces que dictan medidas cautelares en la actualidad sin tener un informe sobre el riesgo de la víctima que vaya más allá de la evaluación policial.

Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, expresa, en este sentido, que las "valoraciones hay que mejorarlas" y que "deberían hacerlas también los forenses para que se diera una valoración integral".

Una de las proposiciones que hace el último informe del CGPJ sugiere también que "debería estudiarse la posibilidad de incluir la entrevista con personal de servicios asistenciales que atiende a la víctima también en las valoraciones de riesgo no apreciado y bajo riesgo". "En estos casos, independientemente de si existe o no medida judicial de protección, se deberían adaptar medidas policiales de control para la seguridad de la denunciante".

Sea como fuere, los propios policías encargados de hacer estas valoraciones reconocen que el procedimiento tiene mucho que mejorar. José María Serrano, portavoz del Sindicato Profesional de Policía, opina que haría falta redistribuir de otra forma a los efectivos, de tal manera que se concentraran en los horarios (noches, vacaciones) donde más actúa la violencia machista. También hace falta "mejorar la comunicación" con los juzgados, para que sea más "veloz" y "fluida" Y, sobre todo, hay que reforzar los modelos educativos, "porque se está volviendo a patrones y roles" machistas.

Fuente El Mundo